"La amabilidad brilla por su ausencia. He echado dinero en la máquina de medir/peso, tras decirle varias veces que no había ticket, la farmacéutica no hacía ni caso estando sola, todo el tiempo que lo cogiese de la ranura. Cuando por fin se digna en salir (no sin resoplar) y comprobarlo, se da cuenta que no hay ticket y ni se disculpa, solo me dice si quiero los 20 céntimos. Por otro lado, le consulto sobre un medicamento, que sé que tiene receta médica y de malos modos me dice que tengo que ir al médico. Menos mal que no vivo en Elgóibar y solo vengo de vacaciones, pero tengo claro que no voy a poner un pie ahí."